Revista Granito de Arena.

Desde la gripe española hasta el coronavirus: Las crisis sanitarias en Guatemala

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¿Cuál es diferencia entre pandemia y epidemia?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una pandemia es la propagación mundial de una nueva enfermedad. Mientras que, se cataloga como epidemia cuando una enfermedad se propaga activamente debido a que el brote se descontrola y se mantiene en el tiempo en un área geográfica concreta.



¿Cuándo y por qué se implementaron las cuarentenas?

La cuarentena nació en 1374, con el edicto de Reggio, ciudad de Módena, Italia. En realidad fue un cordón sanitario, pues el término cuarentena se derivó de un término marítimo, aplicándose un período de aislamiento a los buques que llegaban de puertos de mala fama médica. Este período llevaba implícita la idea del período de incubación.
El confinamiento de ciudades o regiones ha sido una de las medidas que a lo largo de la historia han tomado gobernantes para hacer frente a las crisis sanitarias que han llenado de luto y reconfigurado la historia de la humanidad. En nuestro país no ha sido la excepción.
Hace poco más de 100 años, entre 1918 y 1919, el mundo se vio afectado por una pandemia de gripe a la que se le conoce como “Gripe Española”. Se le dio ese nombre, ya que en España los medios de comunicación le dieron más cobertura que otros países donde las noticias estaban enfocadas en la guerra. Investigaciones dan cuenta que se desconoce el origen exacto de la enfermedad, aunque se sabe que fue provocada por el virus H1N1, que se extendió inicialmente en los campamentos militares norteamericanos, al final de la Primera Guerra Mundial.

En esos años Guatemala también fue afectada por esta pandemia de gripe especialmente durante los meses de octubre y diciembre de 1918, durante la cosecha de café. En Centroamérica el primer país que se vio afectado fue El Salvador, por lo que sus fronteras con Guatemala fueron cerradas.

Esto ayudó a que la enfermedad no se expandiera en mayor número en el oriente de nuestro país. Sin embargo en el occidente se perdieron miles de vidas como lo investigó y publicó en 1996 el antropólogo Richard Adams. La situación para Manuel Estrada Cabrera era difícil, pues como presidente de Guatemala, todavía estaba resolviendo las consecuencias de los terremotos de finales de 1917 y principios de 1918.

Según Adams, murieron entre 75 mil y 150 mil personas, muchas de ellas en el altiplano occidental del país. La población más afectada fue la indígena. Publicaciones de la época dan cuenta que en las fincas los trabajos estaban parados por la gravedad de la enfermedad y la crisis sanitaria era de proporciones nunca antes vistas en el país. En el municipio de Comitancillo, San Marcos el 80 % de la población se infectó y el 10 % falleció por la gripe.

Guatemala y la influenza

Es poca la información con la que se cuenta sobre la pandemia de influenza en Guatemala. La mayor parte de datos que se conocen son proporcionados por publicaciones realizadas en el Diario de Centro América, La República, El Correo de Los Altos, El Comercio, El Norte, La Campaña y El Mensajero, periódicos que informaban en ese entonces sobre la realidad del país.

En 1918 también se vivió una epidemia de fiebre amarilla que acaparó los titulares de la época junto con información de la Primera Guerra Mundial, de acuerdo a Adams. Otros datos se obtienen al revisar los libros de las municipalidades, sin embargo estos registros no fueron llevados de la mejor manera, por lo que quedan algunas preguntas sin resolver. También existe un pequeño folleto de 1918 titulado: Estudio del Doctor Pedro Molina Flores sobre la Influenza o Gripe, en el que se menciona la enfermedad y los pasos para tratarla.

Se sabe que la respuesta por parte de la administración de Manuel Estrada Cabrera ante la situación fue lenta y que fue criticado por ello. El gobierno delegó la responsabilidad del manejo de la situación en un Comité de Ciudadanos llamado Asociación Nacional de Salubridad compuesto por médicos particulares y que fue auspiciada por el régimen de la época. Para su funcionamiento se utilizaron fondos públicos y privados (Adams 1996). El personal médico de la época hizo lo posible por atender a los enfermos.

El confinamiento y el café

En esa época, se dependía de la venta de café, por lo que mucha de la cosecha se perdió al no tener la mano de obra suficiente para la recolección de este fruto. Los finqueros hicieron lo posible por mejorar las condiciones de los trabajadores y así disminuir los efectos de la enfermedad, lo que permitió que los efectos económicos en la exportación de café a largo plazo fueran menores, pues el precio del café se triplicó en ese año. Para febrero de 1919 en Guatemala ya se había superado la crisis de salubridad provocada por la pandemia de influenza.

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