Revista Granito de Arena

La obra gris en Guatemala se llena de color en el día de la Santa Cruz

Santa Cruz

Cada 3 de mayo, en el Día de la Santa Cruz, Progreso honra a todos los albañiles y maestros de obra que construyen con sus manos el país. Se reconoce la imagen de la cruz como un símbolo de fe, trabajo y tradición. Sobre las estructuras de concreto, acero y polvo se aprecian los colores del papel de china y las flores frescas. Se trata de una fecha en la que la técnica y la ingeniería se detienen por un momento y le dan paso a la mística, gratitud y búsqueda colectiva de protección.

El hogar como cimiento de la fe

Una devoción que nace en la sala de la casa, a veces en el patio o en la sobremesa familiar. El vínculo con la Santa Cruz es una narrativa de legados y afectos heredados. Para muchos, la cruz representa el resguardo que nos ha acompañado desde la infancia. Crecer viendo esta devoción en nuestro entorno nos permite comprenderla como una forma de disciplina y amor.

Según la tradición oral en Guatemala, al iniciar el invierno, los materiales de las edificaciones no soportaban la lluvia de la época y se derrumbaban. Los albañiles empezaron a colocar una cruz sobre las construcciones y así, las personas confiaban en que las casas estarían protegidas y bendecidas. Estas vivencias arraigadas a nuestra historia las trasladamos al ámbito laboral, porque entendemos que las organizaciones más sólidas son aquellas que, al igual que una familia, respetan sus raíces y reconocen que la protección es un valor fundamental para la armonía de cualquier grupo humano, como lo es el gremio de la construcción.

Los protagonistas del homenaje

 

En Progreso tenemos claro que el éxito de un proyecto no se mide solo por su rentabilidad o su estética, sino por la seguridad y el bienestar de las manos que lo levantaron. Por eso, en el Día de la Santa Cruz, los trabajadores de la construcción se convierten en los protagonistas de un homenaje.

Desde nuestra visión institucional, este día nos invita a reflexionar sobre la búsqueda de protección, a reconocer el esfuerzo del albañil, la pericia del maestro de obra y el enfoque de quienes dirigen. Una cruz en lo más alto de una construcción es un grito de orgullo; es la señal de que se alcanzó una meta y la petición humilde de que cada trabajador regrese sano y salvo a casa.

Progreso honró el trabajo de más de 350 maestros de obra y albañiles, quienes celebraron este 3 de mayo en el Cerrito del Carmen, Ciudad de Guatemala. A través de este evento, se reconoció que una obra no es solo un conjunto de materiales, sino el resultado del sacrificio, determinación y esfuerzo físico de personas que enfrentan riesgos todos los días. Durante la jornada se realizaron actividades para disfrutar en familia, se instalaron 5 cruces alegóricas y, además, se efectuó una dinámica digital a través de redes sociales, en la que constructores de distintas regiones compartieron fotografías de sus cruces decoradas, sumándose así a la festividad.

Conocer nuestra historia define nuestro porvenir

Al celebrar este día, no solo festejamos una fecha religiosa o popular, sino reafirmamos nuestro compromiso con una cultura que prioriza la vida y la gratitud. Para Progreso, fomentar el respeto por estas festividades, es fortalecer el sentido de pertenencia y nos hace recordar que somos el resultado de las creencias de quienes nos precedieron.

La Santa Cruz es para nosotros un recordatorio de que, sin importar cuán alta sea nuestra trayectoria, siempre mantenemos los pies en la tierra y el corazón en nuestras tradiciones. Además de las estructuras de concreto y acero; vemos el color, la fe y el orgullo de tantos trabajadores que resaltan sus raíces.

Con la devoción a la Santa Cruz, patrona de los sueños edificados, seguimos firmes en nuestro propósito de construir juntos el país donde todos queremos vivir.

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